Pueden ustedes llamarme Ismael. Hace algunos años —no importa cuántos, exactamente—, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo. Es mi manera de disipar la melancolía y regular la circulación.Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga; cada vez que en mi alma se posa un noviembre húmedo y lluvioso; cada vez que me sorprendo deteniéndome, a pesar de mí mismo, frente a las empresas de pompas fúnebres o sumándome al cortejo de un entierro cualquiera y, sobre todo, cada vez que me siento a tal punto dominado por la hipocondría que debo acudir a un robusto principio moral para no salir deliberadamente a la calle y derribar metódicamente los sombreros de la gente, entonces comprendo que ha llegado la hora de darme al mar lo antes posible.

De Moby Dick. Herman Melville.

Soy Francisco Antonio Martínez García (París, 1967), también conocido como Francisco Martínez-Pin. De origen leonés del Bierzo, viví en Betanzos desde el año 1969 y desde el 2.000 en Coirós, Galicia. Soy licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Máster en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Diplomado en Sistemas Políticos Contemporáneos. Soy periodista (Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia). Me dedico dedica profesionalmente a la comunicación política y empresarial a través de contexto+comunicación. Aficionado desde la niñez al dibujo, la pintura, recibió clases del pintor Juanma en Pontedeume (La Coruña). 

He participado siempre colectivos y organizaciones comprometidas con Los Derechos Humanos y la Conservación del Medio Natural.  Recorro las playas de la Ría de Betanzos, fundamentalmente O Pedrido y la Playa Grande de Miño recogiendo los restos que la mar arroja a la arena. Una actividad que comenzó como un ejercicio didáctico para niños y jóvenes preocupados por el estado de estos hábitats costeros. 

Acompañado de mi mujer, Aurora y mis dos hijas, Julia y Ana, continué recogiendo maderas a flote, plásticos y otros residuos en los arenales. Ya en casa reutilizarlos para la elaboración de marinas. Durante el confinamiento de la pandemia comencé a tallar ballenas y cachalotes en esa madera a flote que había almacenado en el jardín.

Poco después, añadí como material de trabajo el acero y aprendí los rudimentos de la soldadura de la mano de mi vecino, Antonio Díaz. El metal empleado para las piezas siembre es recuperado, bien sea de electrodomésticos caseros que se estropean, adquiridos en Hierros Francisco Mata de Betanzos o piezas metálicas proporcionados por su vecino, Pepe Espada, propietario de un taller de reparación de coches, Automoción Espada.

En la realización de la obra empleo siempre materiales con, al menos, una vida anterior. Intento siempre utilizar la mínima cantidad de productos nuevos, pinturas o adhesivos. El objetivo es fundamentalmente reutilizar los recursos y buscar el compromiso de cada persona con el respeto y la conservación de la Naturaleza.